Zucco. La Detención

ESCENA 14 / LA DETENCION

El barrio del Pequeño Chicago. Dos policías. Unas putas, entre ellas la chiquilla.

POLICIA PRIMERO: ¿Has visto a alguien?

POLICIA SEGUNDO: Es de idiotas. El nuestro es un trabajo de idiotas. Quedarnos aquí plantados, como señales de tráfico. Más nos valdría volver a tráfico.

POLICIA PRIMERO: Es normal. Aquí fue donde mató al inspector.

POLICIA SEGUNDO: Por eso. Es el único sitio donde no volverá.

POLICIA PRIMERO: Un asesino vuelve siempre al lugar del crimen.

POLICIA SEGUNDO: ¿Volver aquí? ¿Para qué iba a volver? No ha dejado nada, ni equipaje, ni nada. No está loco. Somos dos señales de tráfico completamente inútiles.

POLICIA PRIMERO: Volverá.

POLICIA SEGUNDO: Mientras tanto, podríamos tomar un trago con la patrona del hotel, y comentar el caso con las señoritas en otra parte, entre toda esa gente tan apacible y tranquila, el Pequeño Chicago es el barrio más tranquilo de la ciudad.

POLICIA PRIMERO: Hay un fuego bajo las cenizas.

POLICIA SEGUNDO: ¿Un fuego? ¿Qué fuego? ¿Dónde ves tú el fuego? Hasta las señoritas son apacibles y tranquilas como secretarias; los clientes se pasean como por un parque, y los chulos recorren su territorio como libreros controlando si todos los libros están en las estanterías y no les falta ninguno. ¿Dónde ves tú el fuego? Ese tipo no volverá, te apuesto lo que quieras, te apuesto un trago con la patrona.

POLICIA PRIMERO: Pues bien que volvió a su casa tras matar a su padre.

POLICIA SEGUNDO: Porque tenía algo que hacer allí.

POLICIA PRIMERO: ¿Y qué era lo que tenía que hacer?

POLICIA SEGUNDO: Matar a su madre. Y cuando lo hizo, ya no volvió. Y como aquí ya no hay ningún inspector al que matar, no volverá. Me siento como un idiota; siento que me crecen raíces y hojas por los brazos y las piernas. Siento que me estoy hundiendo en el asfalto. Vamos a tomarnos un trago con la patrona. Todo está en calma; todo el mundo se pasea tranquilamente. ¿Tú ves a alguien con pinta de asesino?

POLICIA PRIMERO: Un asesino nunca tiene pinta de asesino. Un asesino se pasea tranquilamente entre los demás como tú y como yo.

POLICIA SEGUNDO: Tendría que estar loco.

POLICIA PRIMERO: Un asesino está loco por definición.

POLICIA SEGUNDO: No estés tan seguro, no estés tan seguro. A veces casi siento ganas de matar yo también.

POLICIA PRIMERO: Pues bien, a veces debes estar casi loco.

POLICIA SEGUNDO: Puede ser, puede ser.

POLICIA PRIMERO: Estoy seguro.

Entra Zucco.

POLICIA SEGUNDO: Pero jamás - aunque estuviera loco, aunque fuera un asesino - jamás me pasearía tranquilamente por el lugar de mi crimen.

POLICIA PRIMERO: Mira ese tipo.

POLICIA SEGUNDO: ¿Cuál?

POLICIA PRIMERO: El que se pasea tranquilamente, ahí.

POLICIA SEGUNDO: Aquí todo el mundo se pasea tranquilamente. El Pequeño Chicago se ha convertido en un parque donde hasta los niños podrían jugar a la pelota.

POLICIA PRIMERO: El de la ropa sucia.

POLICIA SEGUNDO: Sí, ya lo veo.

POLICIA PRIMERO: ¿No te recuerda a alguien?

POLICIA SEGUNDO: Puede ser, puede ser.

POLICIA PRIMERO: Parece él.

POLICIA SEGUNDO: Imposible.

LA CHIQUILLA: (Al ver a Zucco.) Roberto. (Corre hacia él y lo abraza.)

POLICIA PRIMERO: Es él.

POLICIA SEGUNDO: No hay duda.

LA CHIQUILLA: Te he buscado, Roberto, te he buscado, te he traicionado, he llorado, llorado hasta convertirme en una isla pequeñita en medio del mar, y las últimas olas me están ahogando. He sufrido tanto, que mi sufrimiento podría inundar los abismos de la tierra y desbordar los volcanes. Quiero quedarme contigo, Roberto; quiero vigilar cada latido de tu corazón, cada aliento de tu pecho; con la oreja pegada a ti escucharé el ruido de los engranajes de tu cuerpo, vigilaré tu cuerpo como un mecánico vigila su máquina. Guardaré todos tus secretos, seré el cofre de tus secretos; seré la bolsa donde ocultarás tus misterios. Velaré tus armas, las protegeré de la herrumbre. Serás mi agente y mi secreto y yo, en tus viajes, seré tu equipaje, tu cargador y tu amor.

POLICIA PRIMERO: (Se acerca a Zucco.) ¿Quién es usted?

ZUCCO: Soy el homicida de mi padre, de mi madre, de un inspector de policía y de un niño. Soy un asesino.

Lo detienen.

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