Zucco al Sol

ESCENA 15 / ZUCCO AL SOL

Los tejados de la prisión, a mediodía. No se ve a nadie a lo largo de toda la escena, exceptuando a Zucco, cuando trepa al tejado. Voces mezcladas de guardias y presos.

UNA VOZ: Roberto Zucco se ha escapado.

UNA VOZ: Otra vez.

UNA VOZ: ¿Pero quien lo vigilaba?

UNA VOZ: ¿Quién lo tenía a su cargo?

UNA VOZ: Parecemos tontos.

UNA VOZ: Parecen tontos, sí. (Risas.)

UNA VOZ: Silencio.

UNA VOZ: Tiene cómplices.

UNA VOZ: No; precisamente porque no tiene cómplices siempre consigue escaparse.

UNA VOZ: Solo.

UNA VOZ: Solo, como los héroes.

UNA VOZ: Hay que buscar en los recovecos de las galerías.

UNA VOZ: Estará escondido en alguna parte.

UNA VOZ: Estará acurrucado en un escondrijo, temblando.

UNA VOZ: Seguro que no está temblando, sino riéndose de ustedes.

UNA VOZ: Zucco se ríe de todo el mundo.

UNA VOZ: No irá muy lejos.

UNA VOZ: Es una prisión moderna. Nadie puede evadirse.

UNA VOZ: Es imposible.

UNA VOZ: Estrictamente imposible.

UNA VOZ: Zucco está perdido.

UNA VOZ: Zucco estará perdido, pero por el momento, está trepando al tejado y riéndose de

vosotros.

Zucco, con el torso y los pies desnudos, alcanza la coronación del tejado.

UNA VOZ: ¿Qué está haciendo ahí?

UNA VOZ: Baje inmediatamente. (Risas.)

UNA VOZ: Zucco está perdido. (Risas.)

UNA VOZ: Zucco, Zucco, dinos como te las arreglas para no quedarte en prisión ni una hora.

UNA VOZ: ¿Cómo lo haces?

UNA VOZ: ¿Por dónde te has largado? Dinos el truco.

ZUCCO: Por arriba. No hay que tratar de atravesar los muros, porque detrás de los muros hay otros muros, y siempre está la prisión. Hay que escapar por los tejados, hacia el sol. Jamás alzarán un muro entre el sol y la tierra.

UNA VOZ: ¿Y los guardias?

ZUCCO: Los guardias no existen. Basta con no verlos. De todos modos, yo podría agarrar a cinco

con una sola mano y aplastarlos de un golpe.

UNA VOZ: ¿De dónde te viene tu fuerza, Zucco, de dónde te viene tu fuerza?

ZUCCO: Cuando avanzo, me ciego, no veo los obstáculos, y, como no los miro, caen solos ante mí. Soy solitario y fuerte, soy un rinoceronte.

UNA VOZ: Pero tu padre, y tu madre, Zucco. No hay que tocar a los padres.

ZUCCO: Es normal matar a los padres.

UNA VOZ: Pero un niño, Zucco; no se mata a los niños. Se mata a los enemigos, se mata a la gente capaz de defenderse. Pero a un niño, no.

ZUCCO: No tengo enemigos y no ataco. Aplasto a los otros animales, no por maldad, sino porque no los veo y les pongo el pie encima.

UNA VOZ: ¿Tienes dinero? ¿Dinero escondido en alguna parte?

ZUCCO: No tengo dinero, en ninguna parte. No necesito dinero.

UNA VOZ: Eres un héroe, Zucco.

UNA VOZ: Es Goliat.

UNA VOZ: Es Sansón.

UNA VOZ: ¿Quién es Sansón?

UNA VOZ: Un rufián de Marsella.

UNA VOZ: Yo lo conocí en la cárcel. Una auténtica mala bestia. Capaz de romperles la cabeza a diez hombres a la vez.

UNA VOZ: Mentiroso.

UNA VOZ: Sólo con los puños.

UNA VOZ: No, con una quijada de asno. Y no era de Marsella.

UNA VOZ: Y se dejó joder por una mujer.

UNA VOZ: Dalila. Un asunto de pelos. Lo conozco.

UNA VOZ: Siempre hay una mujer que traiciona.

UNA VOZ: Estaríamos todos en libertad sin las mujeres.

El sol asciende, brillante, extraordinariamente luminoso. Se alza un fuerte viento.

ZUCCO: Mirad el sol. (En el patio se hace un silencio total.) ¿No veis nada? ¿No veis como se mueve de un extremo a otro?

UNA VOZ: No se ve nada.

UNA VOZ: El sol nos lastima los ojos. Nos deslumbra.

ZUCCO: Mirad lo que sale del sol. Es el sexo del sol; de ahí surge el viento.

UNA VOZ: ¿Qué? ¿El sol tiene sexo?

UNA VOZ: ¡Callad!

ZUCCO: Moved la cabeza; veréis cómo se mueve con vosotros.

UNA VOZ: ¿Qué es lo que se mueve? Yo no veo que se mueva nada.

UNA VOZ: ¿Cómo quieres que se mueva algo ahí arriba? Todo está colocado ahí desde la

eternidad, y bien clavado; y bien atornillado.

ZUCCO: Es la fuente de los vientos.

UNA VOZ: Ya no vemos nada. Hay demasiada luz.

ZUCCO: Vuolved el rostro hacia Oriente y se desplazará hacia allá y si volvéis el rostro hacia

Occidente, os seguirá.

Se alza un viento huracanado. Zucco vacila.

UNA VOZ: Está loco. Va a caer.

UNA VOZ: Detente, Zucco; te vas a romper la cabeza.

UNA VOZ: Está loco.

UNA VOZ: Va a caer.

El sol asciende, tornándose cegador, como el resplandor de una bomba atómica. No se ve nada.

UNA VOZ: (Gritando.) Cae.

Fin

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