Texto 25-29 Enero

Zucco. Forzudo y Zucco.

FORZUDO: ¿Qué cavilas, pequeño?

ZUCCO: Pienso en la inmortalidad del cangrejo, de la babosa y del abejorro.

FORZUDO: Sabes, no me gusta pelearme. Pero me has buscado tanto las vueltas, pequeño, que

uno no puede tragar sin responder. ¿Por qué has buscado tanto la pelea? Cualquiera diría que

quieres morir.

ZUCCO: No quiero morir. Voy a morir.

FORZUDO: Como todo el mundo, pequeño.

ZUCCO: No es una razón.

FORZUDO: Tal vez.

ZUCCO: El problema con la cerveza es que no la compramos, sólo la alquilamos. Tengo que ir a

orinar.

FORZUDO: Ve, ve, antes de que sea tarde.

ZUCCO: ¿Es verdad que hasta los perros me mirarán con malos ojos?

FORZUDO: Los perros jamás miran a nadie con malos ojos. Los perros son los únicos seres de los

que te puedes fiar. O te quieren o no te quieren, pero nunca te juzgan. Y cuando todo el mundo te

haya dado de lado, pequeño, siempre quedará un perro que deambule por allí para lamerte la

planta de los pies.

ZUCCO: "Morte villana, di pietá nemica,

di dolor madre antica,

giudizio incontrastabile gravoso,

di te biasmar la lingua saffatica."

FORZUDO: Tienes que ir a mear.

ZUCCO: Es demasiado tarde.

Amanece. Zucco se duerme.

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