Texto 21 Diciembre 2016

DESCARGAR TEXTO

Escena 3. Bajo la Mesa. Zucco y la Chiquilla.

ESC. BAJO LA MESA. ZUCCO Y LA CHIQUILLA

LA CHIQUILLA: Quítate los zapatos. ¿Cómo te llamas?

ZUCCO: Llámame cómo quieras. ¿Y tú?

LA CHIQUILLA: Yo no tengo nombre. Me llaman todo el tiempo con nombres de animales, pollito, pichoncito, gorrioncillo, alondra, estornino, palomita, ruiseñor. Yo preferiría que me llamaran rata, serpiente de cascabel o lechón. ¿Qué haces en la vida?

ZUCCO: ¿En la vida?

LA CHIQUILLA: Sí, en la vida: tu oficio, tu trabajo, cómo ganas dinero, y todas esas cosas que hace todo el mundo.

ZUCCO: Yo no hago lo que hace todo el mundo.

LA CHIQUILLA: Por eso, dime lo que haces.

ZUCCO: Soy agente secreto. ¿Sabes qué es un agente secreto?

LA CHIQUILLA: Sé lo que es un secreto.

ZUCCO: Un agente además de ser secreto, viaja, recorre el mundo, lleva armas.

LA CHIQUILLA: ¿Tú llevas un arma?

ZUCCO: Por supuesto que la llevo.

LA CHIQUILLA: Enséñamela.

ZUCCO: No.

LA CHIQUILLA: Entonces es que no llevas arma.

ZUCCO: Mira. (Saca un puñal)

LA CHIQUILLA: Eso no es un arma.

ZUCCO: Con esto puedes matar tan bien como con cualquier arma.

LA CHIQUILLA: Y además de matar, ¿qué más hace un agente secreto?

ZUCCO: Viaja, va a África. ¿Conoces África?

LA CHIQUILLA: Muy bien.

ZUCCO: Hay lugares maravillosos en África, montañas tan altas que siempre nieva en ellas. Nadie sabe que en África nieva. Es lo que más me gusta en el mundo: la nieve en África cayendo sobre los lagos helados.

LA CHIQUILLA: Me gustaría ver la nieve en África. Me gustaría patinar sobre los lagos helados.

ZUCCO: También hay rinocerontes blancos que atraviesan el lago, bajo la nieve.

LA CHIQUILLA: ¿Cómo te llamas? Dime tu nombre.

ZUCCO: Jamás diré mi nombre.

LA CHIQUILLA: ¿Por qué? Quiero saber tu nombre.

ZUCCO: Es un secreto.

LA CHIQUILLA: Yo sé guardar secretos. Dime tu nombre.

ZUCCO: Lo he olvidado.

LA CHIQUILLA: Mentiroso.

ZUCCO: Andreas.

LA CHIQUILLA: No.

ZUCCO: Ángelo.

LA CHIQUILLA: No te burles de mí o grito. No es ninguno de esos nombres.

ZUCCO: ¿Y cómo lo sabes, si no lo sabes?

LA CHIQUILLA: Imposible. Lo reconocería enseguida.

ZUCCO: No puedo decirlo.

LA CHIQUILLA: Aunque no puedas decirlo, dímelo de todos modos.

ZUCCO: Imposible. Podría ocurrirme una desgracia.

LA CHIQUILLA: No importa. Dímelo de todos modos.

ZUCCO: Si te lo dijera, moriría.

LA CHIQUILLA: Aunque tengas que morir, dímelo.

ZUCCO: Roberto.

LA CHIQUILLA: ¿Roberto qué más?

ZUCCO: Confórmate con eso.

LA CHIQUILLA: ¿Roberto qué más? Como no me lo digas, gritaré, y mi hermano, que está furioso, te matará.

ZUCCO: Me has dicho que sabías lo que es un secreto. ¿De veras lo sabes?

LA CHIQUILLA: Es lo único que sé perfectamente. Dime tu apellido, dime tu apellido.

ZUCCO: Zucco.

LA CHIQUILLA: Roberto Zucco. Jamás lo olvidaré. Escóndete bajo la mesa: viene alguien.

(Entra la madre)

LA MADRE: ¿Hablas sola, mi ruiseñor?

LA CHIQUILLA: No. Canto para alejar la desgracia.

LA MADRE: Haces bien. (Ve el objeto roto.) Mejor. Hacía tiempo que quería deshacerme de esta porquería. Sale. La chiquilla se acerca a Zucco escondido bajo la mesa.

VOZ DE LA CHIQUILLA: Tú, amigo, me has quitado mi flor y te la vas a quedar. Ahora ya no habrá nadie que me la pueda quitar. La tienes hasta el fin de tus días, la tendrás incluso cuando me hayas olvidado o hayas muerto. Estás marcado por mí como por una cicatriz tras una pelea. Yo no corro el riesgo de olvidar, porque no tengo otra que darle a nadie; se acabó, solucionado, hasta el fin de mi vida. La he dado y eres tú quien la tiene.

No hay comentarios

Deja un comentario