Texto 6-8 Febrero

ESCENA 9 

Una comisaría de policía.

LA CHIQUILLA: Lo conozco.

EL INSPECTOR: ¿Qué es lo que conoces?

LA CHIQUILLA: Ese chico. Lo conozco muy bien.

EL INSPECTOR: ¿Quién es?

LA CHIQUILLA: Un agente secreto. Un amigo.

EL INSPECTOR: ¿Quién es ese tipo, detrás de ti?

LA CHIQUILLA: Mi hermano. Me ha acompañado. El me ha dicho que viniera a verlos porque he reconocido la foto en la calle.

EL INSPECTOR: ¿Sabes que lo buscamos?

LA CHIQUILLA: Sí. Yo también lo busco.

EL INSPECTOR: ¿Es un amigo, dices?

LA CHIQUILLA: Un amigo, sí, un amigo.

EL INSPECTOR: Un asesino de policías. Te vamos a detener y acusar de complicidad, por ocultar armas y no denunciar a un malhechor.

LA CHIQUILLA: Mi hermano me ha dicho que viniera a decirles que lo conozco. Yo no oculto nada, no denuncio a nadie, lo conozco, eso es todo.

EL INSPECTOR: Dile a tu hermano que salga.

EL INSPECTOR: ¿No has oído? Tú, fuera.

El hermano sale.

EL INSPECTOR: ¿Qué sabes de él?

LA CHIQUILLA: Todo.

EL INSPECTOR: ¿Francés? ¿Extranjero?

LA CHIQUILLA: Tenía un poco de acento extranjero, muy gracioso.

EL INSPECTOR: ¿Germánico?

LA CHIQUILLA: No sé que quiere decir germánico.

EL INSPECTOR: Así que te ha dicho que era un agente secreto. Es extraño. En principio, un agente secreto tiene que permanecer secreto.

LA CHIQUILLA: Le dije que le guardaría el secreto pasara lo que pasara.

EL INSPECTOR: Bravo. Si todos los secretos se guardaran así, nuestro trabajo sería fácil.

LA CHIQUILLA: Me dijo que se iba de misión a Africa, a las montañas, allí donde hay nieve todo el tiempo.

EL INSPECTOR: Un agente alemán en Kenia. Las suposiciones de la policía no eran tan erróneas, después de todo. (A la chiquilla) Su nombre, ahora. ¿Lo sabes? Deberías saberlo si era amigo tuyo.

LA CHIQUILLA: Sí, lo sé.

EL INSPECTOR Dilo.

LA CHIQUILLA: Lo sé muy bien.

EL INSPECTOR: Te burlas de mí, chiquilla. ¿Quieres que te de una bofetada?

LA CHIQUILLA: No quiero bofetadas. Lo sé, pero no consigo decirlo.

EL INSPECTOR: ¿Cómo es eso de que no consigues decirlo?

LA CHIQUILLA: Lo tengo ahí, en la punta de la lengua.

EL INSPECTOR: En la punta de la lengua, en la punta de la lengua. ¿Quieres que te de bofetadas, o puñetazos, o tirones de pelo? Aquí tenemos salas equipadas para esas cosas, sabes.

LA CHIQUILLA: No, no, si lo tengo aquí mismo. Ya va a salir.

EL INSPECTOR: Su nombre de pila, por lo menos. Tienes que acordarte, bien que se lo habrás chupeteado en las orejas. Un nombre, un nombre. Cualquiera, o te llevo a rastras a la sala de torturas.

LA CHIQUILLA: Andreas.

EL INSPECTOR: Tomo nota: Andreas. (A la chiquilla) ¿Estás segura?

LA CHIQUILLA: No.

EL INSPECTOR Yo te mato. Suelta de una vez ese maldito nombre o te parto la cara. Date prisa, o te acordarás.

LA CHIQUILLA: Ángelo.

EL INSPECTOR: Un español. O un italiano, un brasileño, un portugués, un mexicano: yo conocía un berlinés que se llamaba Julio. Me estoy empezando a poner nervioso.

LA CHIQUILLA: Ya lo siento en los labios.

EL INSPECTOR: ¿Quieres un golpe en la boca, para que salga?

LA CHIQUILLA: Ángelo, Ángelo, Dolce, o algo así.

EL INSPECTOR: ¿Dolce? ¿Como dulce?

LA CHIQUILLA: Dulce, sí. Me dijo que su apellido se parecía a un nombre extranjero que quería decir dulce, o azucarado. (Llora) Era tan dulce, tan amable.

EL INSPECTOR: Hay muchas palabras para decir azucarado, supongo. Sucré, zuccherato, sweetened, gezuckert, ocukrzony.

LA CHIQUILLA: Zucco. Zucco. Roberto Zucco.

EL INSPECTOR: ¿Estás segura? Zucco. ¿Con zeta?

LA CHIQUILLA: Con zeta, sí. Roberto. Con una zeta.

EL INSPECTOR: Acompáname para hacer la declaración.

LA CHIQUILLA: ¿Y mi hermano?

EL INSPECTOR: ¿Tu hermano? ¿Qué hermano? ¿Para qué quieres un hermano? Ya estamos nosotros.

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